Fotos del Monasterio de San Juan de la Peña en Huesca
El Monasterio de San Juan de la Peña, esta situado en Santa Cruz de la Serós, al suroeste de Jaca. Fue el monasterio más importante de Aragón, en la alta Edad Media. Es de estilo románico. Forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago.
Probablemente existiera algún tipo de cenobio anterior al siglo XI, pero la construcción de mayor importancia empieza el año 1026 por iniciativa de Sancho el Mayor. En el año 1071, el rey Sancho Ramírez cede el conjunto existente a los monjes cluniacenses; y favorece su reforma. De esa época es lo que vemos hoy en día.
Claustro del Monasterio
La reforma benedictina de Cluny, no podía obviar la construcción de un claustro que se finalizará ya entrado el siglo XII. De finales del siglo XI, son un conjunto de capiteles de influencia jaquesa del claustro con temas de animales fantásticos y algunos motivos geométricos y vegetales donde destacan los roleos. Un segundo grupo, formado por veinte capiteles, fue encargado en el último tercio del siglo XII al maestro de San Juan de la Peña, autor anónimo, también conocido como Maestro de Agüero.
El Maestro desarrolla un programa sobre escenas bíblicas en los capiteles. El pequeño recinto ofrecía un cerramiento diáfano en forma de arcadas separadas por columnas. Los arcos se veían rematados con cenefas con el típico taqueado jaqués.
Capilla de San Victorián
Junto a la iglesia y asomando al claustro, se encuentra la Capilla de San Victorián, construcción añadida en tiempos del gótico para albergar los enterramientos de diferentes abades pinatenses.
Capilla de San Voto y San Félix
La pequeña capilla dedicada a San Voto y San Félix se encuentra próximo al claustro. Según la leyenda, hacia el año 720 los hermanos de familia noble, Voto y Félix, se retiraron a dicha cueva como eremitas. Al poco tiempo, muchas personas habrían seguido su ejemplo y, con el tiempo, se fundaría el monasterio que ahora conocemos. La capilla fue construida hacia el año 1631.
Es de planta cuadrada y estilo neoclásico, tiene una pequeña sacristía unida a ella. Una linterna ilumina el interior. Sobre la portada en un ático figuran las armas del abad fundador de la capilla, Juan Briz Martínez, y las armas de San Juan Bautista, el cordero y el banderín.
Iglesia Prerrománica Mozárabe – Sala de los Concilios
La primitiva iglesia mozárabe, consta de dos naves cubiertas por bóvedas de cañón; y separadas por arcos de herradura sobre columnas. Las naves, culminan en dos ábsides rectangulares excavados en la roca. Esta cabecera, se decoró en el siglo XII con pinturas murales, realizadas al fresco que representan: el martirio de los santos Cosme y Damián y la glorificación de la cruz.
A partir del siglo XVII, se instala en su interior el panteón de abades. En el siglo XI, se remodela el monasterio y se amplía con nuevas dependencias; como la sala de Concilios, de forma trapezoidal y dividida en cuatro espacios, por arcos de medio punto sobre pilares. La denominación de Sala de los Concilios, esta basada en una errónea teoría, porque no fue escenario de un concilio, a mediados del siglo XI. Su construcción estaría destinada a albergar los dormitorios de los monjes. Se conservan horadados en la pared varios enterramientos.
Iglesia Románica
Sobre la primitiva iglesia mozárabe, está la Iglesia alta edificada en dos etapas: una primera, encuadrable cronológicamente en el reinado de Sancho el Mayor, de la que tan sólo se conserva un lienzo hacia el costado de la epístola; y una segunda, que correspondería a la actual fábrica que, promovida por el rey Sancho Ramírez. Se consagró a finales del siglo XI (1094).
Panteón Real – Panteón de Nobles
El Panteón Real se encuentra en el piso superior. Durante cinco siglos se enterraron algunos de los monarcas de Aragón y de Navarra. Su aspecto actual es neoclásico y data del siglo XVIII.
El Panteón de Nobles es un pequeño espacio al descubierto entre la iglesia, las celdas monacales convertidas hoy en museo y el Panteón Real que fue acomodado sobre el muro en el que se disponen los enterramientos.
Las tumbas o nichos, empotradas en el muro, se suceden bajo una cenefa ajedrezada divididas en dos registros: doce en el superior y diez en el inferior. Los veintidós nichos de enterramientos están separados por arcos de medio punto de roscas ajedrezadas o perladas; dentro de pequeños tímpanos tienen inscripciones y relieves de cruces, crismones, escudos distintos motivos decorativos.
Provincia de Huesca
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