Fotos del Museo Picasso de Malaga en España
Fotos realizadas en 2024
El Palacio de Buenavista es la sede de la colección del Museo Picasso de Málaga. Esta situado en la calle San Agustín nº 8, en pleno centro histórico. La Junta de Andalucía lo adquirió en 1997.
Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del artista, donaron 233 obras a la Fundación Museo Picasso de Málaga Legado Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso.
Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 25 de octubre de 1881-Mougins, 8 de abril de 1973) creó unas 45000 obras de: pinturas, esculturas, grabados, litografías, ilustraciones y cerámica.
Fue uno de los creadores del Cubismo, junto con Georges Braque, experimentando y enriqueciendo las formas humanas, dislocadas y deconstruidas, con colores monocromáticos, convirtiéndose en su marca de estilo. Diversificó su actividad artística elaborando collage, esculturas y dibujo a lápiz. Su carrera artística duró más de 75 años.
Palacio de Buenavista
El edificio es un magnífico ejemplo de la arquitectura andaluza del siglo XVI, en el que se mezclan elementos renacentistas y mudéjares.
Lo erigió don Diego de Cazalla, pagador de los ejércitos y las armadas reales, que participó en la conquista de la ciudad en 1487. La construcción se realizó sobre los restos de un palacio nazarí, del que aún se conservan algunos elementos, como la torre situada al este del patio principal.
La Unidad de su Polifacético Arte
La infancia en Málaga y la herencia de la cultura española sentaron las bases de su arte. Con quince años, el artista retrató a su hermana en Lola con una muñeca (c. 1896). El vestido blanco de cuello alto de Lola, es típico de la sociedad española de finales del siglo XIX, y la muñeca japonesa que cuelga en la pared, ilustra la temprana sensibilidad del pintor hacia el arte asiático.
Pintada siete décadas más tarde, en Maternidad (1970), podría parecer que Picasso repudia las tradiciones artísticas de su juventud. Sin embargo, el tema del cuadro, una mujer con un niño, es fundamental en la tradición del arte religioso español. Por otro lado, tanto esta pintura como la escultura en bronce Niño (1960) ponen de manifiesto que, en sus últimos años, volvió a menudo a la infancia como símbolo de rejuvenecimiento en la vida y en el arte.
Dibujos del cuaderno de Las Señoritas de Aviñón 1907
Durante la década que culminó con Las señoritas de Aviñón en 1907, las amplias investigaciones del artista, fundamentaron lo que acabaría siendo el conjunto de enfoques artísticos más diverso jamás reunido por un artista occidental.
La Escultura Africana 1906 – 1921
A partir de 1906, Picasso entró en contacto con una serie de esculturas de origen africano, algunas de su propia colección, la de otros artistas y las expuestas en el museo etnográfico de Paris. El cuidadoso estudio que hizo de muchas de estas obras, le ayudó a desarrollar el cubismo y más allá de él.
Durante décadas, los estudiosos se han referido a la relación del artista con estas piezas como manifestaciones de un único fenómeno denominado primitivismo. Esta exposición temática abandona la perspectiva homogeneizadora y ahistórica del primitivismo, para presentar una selección cronológica de los múltiples encuentros, históricamente documentados, de Picasso con la escultura africana desde aproximadamente 1906 hasta 1921. Joshua I. Cohen
Cubismo y Clasicismo, Armonía de Opuestos 1910 – 1923
La revolución que supuso el cubismo fue el resultado de la aceptación autoconsciente del arte como una construcción profundamente artificial. Como dijo el propio Picasso: “Todos sabemos que el arte no es la verdad. El arte es una mentira que nos hace ver la verdad”.
Esta comprensión, le permitió explorar el artificio de toda práctica artística uniendo los estilos inicialmente opuestos del cubismo y el clasicismo.
Creatividad 1922 – 1939
Entre 1928 y 1932 Picasso se introduce en el movimiento surrealista. En este nuevo periodo sus obras estarán llenos de personajes monstruosos, de gran tamaño y con formas distorsionadas.
En el periodo de entreguerras, Picasso exploró las oportunidades que ofrecían la intersección del cubismo, el clasicismo y el surrealismo. Estas obras permiten al espectador seguir el proceso creativo del artista y revelan sus métodos de trabajo, consiguiendo efectos expresivos que en ocasiones llevan las imágenes al borde del caos.
Mujeres Clásicas 1920 – 1935
La mujer fue un tema central a lo largo de toda su producción. Sin embargo, estos dibujos, pinturas, grabados y esculturas que representan figuras femeninas rara vez son retratos. Se trata, más bien, de imágenes mediante las cuales el artista exploró profundidades emocionales, inventó estructuras pictóricas y reaccionó ante los acontecimientos políticos de su época.
Pintura sobre Madera
Esta exposición temática reúne pinturas al óleo que Picasso no realizó sobre lienzo, sino sobre diversos soportes de madera, entre ellos pequeños y finos paneles comerciales adquiridos en tiendas de arte o trozos de madera reutilizados. Como el reverso de Mujer y niño (c. 1921) lleva la etiqueta The American Art Co., una tienda de materiales de arte de París. Los objetos encontrados elegidos por Picasso van desde la tapa de una caja de puros hasta piezas de mobiliario, como el cabecero de una cama que empleó para el retrato de su compañera Fernande Olivier (expuesto en Sala 2).
Mientras que en la primera mitad de su carrera utilizó habitualmente tablas de madera de pequeño formato, en la década de 1930 introdujo grandes piezas de contrachapado liso. Del mismo modo que el artista experimentó con diferentes estilos y tamaños, sus obras sobre madera reflejan de manera elocuente su decidida exploración y su dominio de distintos formatos y superficies.
Sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial
La Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial desafiaron a Picasso a utilizar todos los medios a su alcance para crear equivalentes pictóricos y escultóricos de las experiencias de civiles y soldados.
En lugar de representar la violencia explícita, a menudo transmitía las privaciones de la guerra reflejando la escasa comida disponible en el París ocupado o celebraba el raro manjar que significaba una fruta. Asimismo, retrataba figuras estáticas, como aprisionadas en interiores.
La Liberación de París
Cuando fue la liberación de Paris en agosto de 1944, el artista recibió innumerables visitas de personas que subían las estrechas escaleras hasta su estudio en el número 7 de la Rue des Grands-Augustins.
Soldados aliados, periodistas y fotógrafos peregrinaban para ver a Picasso y sus últimas obras, entre ellas: Naturaleza muerta con jarra, vaso y naranja (1944) y Mujer sentada (1943).
La oscuridad y el hambre de los años de guerra, se perciben en el lúgubre aislamiento y la asimetría dolorosa de estos lienzos. Picasso observó: «No he pintado la guerra […]. Pero no me cabe duda de que la guerra está presente en estos cuadros«. Ese otoño, el artista fue homenajeado en el Salón de la Libération de 1944, donde expuso setenta y cuatro pinturas y cinco esculturas, que fueron recibidas con una mezcla de alabanzas v protestas.
El Renacimiento de la Posguerra: Poniéndolo todo a prueba
El final de la Segunda Guerra Mundial motivó el traslado de Picasso al sur de Francia en 1946 y supuso una revitalización de su actividad artística, que abarcó todo el abanico de sus estilos, temas y medios para crear innovaciones que impulsarían su arte durante las últimas décadas de su vida. Al revisar sus diversas invenciones de la primera mitad del siglo, Picasso tomó la medida de sus logros en comparación con los grandes artistas del pasado.
Escultura – Transformación de la Mente y el Cuerpo
Picasso fue a la vez inspirador del movimiento surrealista y uno de los artistas más transformados por sus ideas. Fundado en 1924 por el poeta francés André Breton, el surrealismo prometía el acceso a las profundidades más recónditas de la mente humana, mediante el rechazo de todas las restricciones al pensamiento o la acción, ya fueran morales, políticas o estéticas.
La innovación de Picasso resulta evidente en dos esculturas: Metamorfosis II (1928) y Mujer acodada (1933). Ambas se basan en posturas tradicionales, pero Metamorfosis II transforma la pose estática de una mujer que alza un brazo por encima de la cabeza, en un patrón continuo de masas que fluyen desde el pie derecho de la figura hasta su pequeña cabeza.
Relacionadas con el deseo de Picasso, de colocar una serie de esculturas monumentales a lo largo de la playa de Cannes, estas figuras monstruosas habrían sustituido la escultura pública tradicional por la perturbación surrealista.
Mujer acodada da un vuelco a las convenciones clásicas, al crear la figura de una mujer vestida con una túnica griega, realizada mediante el ensamblaje de partes dispares vaciadas en escayola a partir de moldes de cartón y talladas burdamente a mano. Picasso quiebra la armonía del arte clásico utilizando materiales cotidianos y la transforma en una onírica unión de opuestos.
Esculturas de Hierro y Bronce
En Málaga, ciudad natal de Picasso, la cerámica aúna los enormes recipientes de almacenamiento de los antiguos griegos (como puede verse en el yacimiento arqueológico del museo). Los azulejos decorativos de la dominación musulmana de Andalucía y la loza utilitaria de su infancia.
Cuando Picasso empezó a trabajar con la fábrica de alfarería de Madoura en Vallauris (Francia), en 1947, eligió la cerámica como uno de sus soportes principales para retomar este antiguo legado y, a partir de ahí, reinventar el medio.
Yeso Esculturas
En 1931, Picasso montó un taller de escultura en yeso, en su casa de campo, el castillo de Boisgeloup. Dos años más tarde, la revista de orientación surrealista Minotaure publicó el reportaje fotográfico realizado por Brassai, que no solo sirvió para publicitar el taller y el trabajo reciente de Picasso, sino que contribuyo a una interpretación surrealista de sus esculturas, mostrándolas en la oscuridad del estudio y con una iluminación dirigida, con lo que se sugería el misterio de las obras expuestas.
Otros testimonios fotográficos tuvieron diferente interpretación, en dichas fotos se destacaba su materia, el yeso, y la referencia a una relación tradicional entre arquitectura-escultura y monumento público, inscribiéndolas en unas cuestiones socio políticas que numerosos artistas abordaron en la década de 1930.
Los Toros y la Arcilla
Después de la Segunda Guerra Mundial, al artista le unió con su infancia en Málaga: las corridas de toros y la cerámica.
Plasmó estas experiencias en la arcilla de platos y fuentes tradicionales. Al principio, eligió platos básicos y esbozó el enfrentamiento del toro con el torero o el picador en su disco central (Plato decorado con un picador, 1947).
A medida que aprendió a hacer un uso más creativo de la cerámica, amplió el escenario para sugerir toda la plaza. En grandes platos ovalados con bordes festoneados, presenta vistas aéreas del ruedo: el torero despliega su capote ante un toro que embiste, mientras un picador y un banderillero se preparan para intervenir. El borde elevado del plato se convierte en gradas llenas de espectadores de vivos colores.
En platos realizados especialmente por encargo, denominados plats espagnols, creó una serie centrada en la poderosa cabeza de un toro. En Plat espagnol decorado con una cabeza de toro (1957), el animal se convierte en una criatura mítica, cuya cabeza y cuernos llenan el plato y cuyos ojos se proyectan hacia delante con una intensa mirada. Junto con esos ojos penetrantes, la nariz achatada y la amplía boca evocan al antiguo alter ego de Picasso, el Minotauro, una criatura que combina hombre y animal, y quizá son también una referencia al propio Picasso.
Creación del Mural de la UNESCO
En 1957-1958, Picasso realizó la obra de mayor envergadura proyección de su carrera: el mural encargado para la sede de Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en Paris. La composición final de esta obra, que se conocería como La caída de Ícaro, realizada en su residencia de Cannes, la villa Californie.
El encargo de la UNESCO planteó a Picasso retos inesperados. Los dibujos preparatorios aquí expuestos, dialogan con piezas escultóricas seleccionadas del mismo periodo y ofrecen un visión única del proceso creativo del artista. Al enfrentarle a cuestiones fundamentales como el diálogo entre pintura y escultura, y la forma que debía adoptar la pintura mural, en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Exposición final 1970 – 1973
Durante sus últimos años. Picasso amplió su arte remontándose a sus profundas raíces en las tradiciones españolas y siguió avanzando con visiones de una vitalidad artística que negaba las limitaciones de la edad.
Organizó una exposición de 201 pinturas que había hecho entre 1970 y 1973. Se inauguró seis semanas después de su muerte el 8 de abril de 1973.
Seis de esas pinturas se muestran en esta sala: Torero (1970), Personaje (1971), Niño con una pala (1971), Bañista (1971), Mosquetero con espada (1972) y Hombre, mujer y niño (1972).
Representan los temas principales que Picasso eligió para la que sabía que sería la última exposición de su vida.
















